¿Qué debes saber sobre la displasia de cadera canina?

La displasia de cadera canina es una enfermedad hereditaria que sufren los cachorros cuando empiezan a crecer y provoca una dolencia e inestabilidad en la articulación de la cadera. Pese a que es más común en razas grandes, también puede afectar a razas pequeñas. El animal puede sufrir una falta de ajuste o laxitud articular a largo plazo, y ante este problema, aparece la pérdida progresiva del cartílago, la formación de tejido cicatricial alrededor de la articulación y el desarrollo de protuberancias de hueso de la cadera.

Principales causas

La causa de esta enfermedad es multifactorial, pero el principal factor que provoca esta patología es la genética. Otros aspectos como ganar peso con rapidez y el crecimiento del animal dado por un exceso de alimentación pueden complicar el desarrollo de la displasia.

Principales síntomas

Los principales síntomas son la cojera, la dificultad de movimiento, rigidez, cambios de humor, negación a levantarse y saltar, desplazamiento del peso hacia las patas delanteras, pérdida de masa muscular en las patas traseras y el dolor articular.

En general, los perros con displasia de cadera se dividen en dos grupos según los síntomas:

  • Grupo 1: perros más jóvenes sin artritis, pero con una laxitud de cadera importante.
  • Grupo 2: perros más senior que han desarrollado artritis de cadera por la displasia.

Los perros pueden mostrar síntomas en cualquier fase del desarrollo de la enfermedad, aunque la mayoría de perros no presentan síntomas claros. El primer paso y el más importante es visitar a un veterinario si detectamos algún problema en nuestro peludo.

Tratamiento médico

Existen muchas maneras de ayudar a nuestro perrito con el tratamiento de displasia de cadera, entre ellas, podemos considerar:

  • Aplicación de antiinflamatorios, ya sean naturales o por prescripción del veterinario.
  • Protectores articulares.
  • Reducir el peso.
  • Practicar ejercicio moderado.
  • Mejorar el entorno.
  • Dormir en un lugar cálido y alejado de las humedades.
  • Fisioterapia para desarrollar la musculatura y reducir el dolor.
  • Soportes de cadera para estabilizar la pelvis.
  • Correcta alimentación equilibrada.

Grados de displasia de cadera en perros

Actualmente se distinguen cinco grados de displasia de cadera canina, y su clasificación depende en función de su gravedad:

  • Grado A: el perro tiene una cadera normal y, por tanto, no presenta signos de displasia.
  • Grado B: existe una ligera sospecha de que el perro pueda padecer displasia.
  • Grado C: la radiografía muestra signos leves de displasia.
  • Grado D: existe una moderada displasia de cadera.
  • Grado E: el perro sufre una displasia de cadera grave.

Es importante acudir a un veterinario para que él diagnostique el grado de la enfermedad y asesore sobre su mejor tratamiento. También es necesario aplicar los cuidados para perros con displasia de cadera adecuadas a cada caso, siempre de la mano de un especialista.

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