Procesos diarreicos en perros

La diarrea suele ser un síntoma de una alteración del tracto digestivo, que puede estar ocasionada por diversos organismos bacterianos, víricos y parásitos. El número de deposiciones está entre tres o más veces al día (o con una frecuencia mayor que lo normal) de heces sueltas o líquidas. En perros, se presenta de manera frecuente y normalmente cursa con un malestar general además de las defecaciones blandas o líquidas.

¿Por qué se produce la diarrea?

Una vez que nuestro perro ingiere el alimento, esta comida tarda aproximadamente ocho horas en recorrer su intestino delgado. En este recorrido, es cuando se produce la absorción de aproximadamente el 80% del alimento. El porcentaje restante que llega al colon es lo que formará parte del contenido a evacuar, dando lugar a unas heces con aspecto y consistencia normales.

Si por el contrario este recorrido se realiza en un tiempo menor del previsto, al organismo no le dará tiempo a realizar las absorciones necesarias y dará lugar a que el alimento llegue en estado líquido al colon, produciéndose una evacuación suelta y líquida que es lo que llamamos diarrea.

Una de las causas más frecuentes de este síntoma se debe a la dieta de nuestra mascota. Cuando nuestro peludo presenta intolerancia a alguno de los nutrientes del alimento o cuando come su comida de manera acelerada por ansiedad, son posibles desencadenantes de diarreas. Además, hay otras causas, mencionadas anteriormente, como pueden ser bacterias, virus y parásitos que acaban provocando dicho síntoma.

¿Cómo debemos actuar?

Cuando vemos algunos de los signos anteriormente mencionados debemos tomar una serie de medidas para que el malestar de nuestra mascota dure el menor tiempo posible.

Es recomendable realizar un ayuno de entre 8 y 12h. Cuando el animal tiene diarrea es importante dejar reposar al intestino, una manera de hacerlo es ejerciendo el ayuno durante unas horas.

Igual que en las personas, es recomendable una dieta blanda y una hidratación controlada durante el periodo que dure la diarrea, unos cuatro o cinco días en total. Esta dieta blanda debe ser muy digestible y baja en grasa para facilitar la recuperación del intestino, esto hace que el número de heces se reduzca considerablemente, y a la vez la diarrea. Debemos asegurarnos también de que nuestro peludo beba suficiente cantidad agua ya que durante estos procesos diarreicos se llega a perder una cantidad considerable.

Se debe tener en cuenta que puede ser normal que el animal no defeque durante dos o tres días, esto es debido a que el intestino está en proceso de recuperación.

Los alimentos que suelen ser más aptos para este tipo de dietas son el arroz, la patata cocida, el pollo o el pavo, aunque siempre deberemos consultar previamente con nuestro veterinario qué alimentos son los más adecuados para ayudar a recuperar el estado de bienestar de nuestro perro.

Además, esta dieta permite la recuperación y alimentación de las células del intestino.  Una vez se ha pasado el periodo de diarrea se debe introducir su dieta normal de manera progresiva. Esta introducción de alimentos debe producirse entre cuatro y siete días.

También es importante controlar los periodos de diarrea, es decir, puede ser normal que la mascota tenga diarrea cada dos o tres meses, si estos periodos se reducen considerablemente deberemos acudir al veterinario. Igual pasa con la duración del malestar, es normal que dure unos cuatro días, si éste se alarga después de haber llevado una dieta blanda, deberemos acudir al veterinario.

Otro aspecto a tener en cuenta, es vigilar que nuestra mascota no tenga síntomas como fiebre o abatimiento, esto puede ser común en cachorros o perros de menos de dos años, y es entonces cuando deberemos acudir al veterinario para que la situación no se agrave.

Los perros guían su instinto para comer por el olfato. Es por eso que, cuando estamos comiendo muchas veces reclaman nuestra atención para que les demos de nuestra comida. Es muy importante no dar comida a los perros que no sea apta para éstos, es decir, la comida humana no está indicada para ellos y puede ser contraproducente, en vez de alimentarles, puede suponer la fuente del malestar del animal, ya que su intestino no está preparado para digerir comida que no sea apta para ellos.

La prevención es un factor muy importante, por ello debemos cuidar la alimentación de nuestro perro con alimentos muy digestibles y así mantener el correcto funcionamiento de su sistema digestivo.

Siguiendo una dieta equilibrada, estos consejos y consultando cualquier cambio con nuestro experto veterinario, conseguiremos que nuestro perro mantenga una salud digestiva en plena forma.

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