Pharmadiet Veterinaria: Mi perro tiene Leishmaniosis. ¿Y ahora qué?

Mi perro tiene Leishmaniosis. ¿Y ahora qué?

La Leishmaniosis es una infección parasitaria transmitida únicamente a través de las picaduras de flebótomo, insecto parecido al mosquito. En España, es considerada una especie endémica. Solo en nuestro territorio existe la llamada Leishmania infantum. De hecho, la cuenca del Mediterráneo es una de las zonas con mayor probabilidad de encontrar dicho parásito.

Hay dos tipos de leishmaniosis:

  • Leishmaniosis cutánea: Los síntomas principales son la inflamación de la piel, caída de pelo, crecimiento exagerado de las uñas, pérdida de color en nariz y dedos, pelo oscuro y quebradizo, entre otros.
  • Leishmaniosis visceral: Los síntomas más habituales son aumento del tamaño abdominal, pérdida de peso, disminución de la actividad…

Recuperación de nuestro peludo

Actualmente, no existe cura definitiva pero sí tratamientos farmacológicos y acciones que día a día pueden ayudar a contribuir a la estabilización de la infección en nuestro peludo.

Tras un correcto tratamiento contra la leishmaniosis, algunos perros son capaces de controlar la infección y no presentar signos de la enfermedad nunca más. También nos podemos encontrar con animales que tengan un sistema inmune completo y, por ende, el perro sea capaz de frenar el desarrollo de la infección sin ningún tipo de mediación.

Recaída de la leishmaniosis

Como hemos comentado en el punto anterior, muchos perros que son diagnosticados con leishmaniosis recuperan su vida normal al recibir un tratamiento adecuado. Esto, nos indica que, aunque la enfermedad no se elimine por completo, se logre frenar los signos de la infección, al menos de manera temporal.

Tras el tratamiento, los perros pueden parecer sanos por su aspecto e incluso logrando unos correctos resultados en los controles rutinarios con nuestro profesional veterinario durante un tiempo. Éste, varía entre meses y años tras el diagnóstico de la enfermedad y su tratamiento.

No obstante, pasado este período nuestro perro puede volver a recaer en la enfermedad, ya sea mostrando los mismos síntomas iniciales o bien con otros, por ejemplo: problemas renales, sangrados de nariz, etc. Por ello, será de vital importancia que los perros que hayan dado positivo en esta enfermedad sean sometidos a controles veterinarios de manera recurrente, para así poder detectar de manera precoz una posible recaída de la enfermedad.

Protección es prevención

Aunque nuestro perro ya padezca Leishmaniosis, su protección es un factor clave para ayudar ante una posible recaída:  

  • Debemos utilizar collares antiparásitos y pipetas, estos repelentes ayudarán a evitar que el insecto se acerque a nuestros perros. Nuestro veterinario puede ayudarnos a escoger la mejor opción para nuestra mascota, según sus características físicas y las de su entorno.
  • Acudir al veterinario de manera frecuente nos podrá ayudar a detectar posibles complicaciones y a vigilar que nuestro peludo tenga un correcto sistema inmunológico. Además, es el único que puede administrar a nuestro compañero peludo la vacuna contra la Leishmaniosis.
  • Asimismo, es muy importante el lugar donde duerme. Debemos procurar que no duerma en el exterior debido a la fácil exposición a los flebótomos, sobre todo en los meses de calor (abril – septiembre). ¡Pero cuidado! No debemos dejar de preocuparnos por nuestro peludo en los meses de otoño e invierno, pues como consecuencia del cambio climático, los meses de calor se están alargando hasta octubre. Una buena opción es instalarle en su cama una mosquitera, con unos orificios de menos de 2 milímetros, evitando así posibles intromisiones.
  • Debemos seguir realizando paseos por el parque, pero evitando el momento atardecer-noche, ya que es cuando el flebótomo está más presente.
  • La dieta de nuestro perro es otro punto clave durante la Leishmaniosis. Alimentos ricos en nutrientes antioxidantes pueden contribuir a regular sus defensas y su sistema inmunológico. El ginseng será un gran aliado gracias a su acción inmunoestimulante, que ofrecerá al sistema inmunitario de nuestro peludo un impulso para ayudar a combatir las infecciones. Al mismo tiempo, aporta ginsenósidos, que ayudan a nuestro perro frente a escenarios de agotamiento. Los beta-glucanos también serán importantes al ayudar en la modulación del sistema inmune y en la respuesta fagocítica.

Gracias a todas estas acciones podremos ayudar a conseguir una estabilización en la salud de nuestro peludo y proporcionarles así una adecuada calidad de vida.

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