Dermatitis atópica en perros

La dermatitis atópica es una alteración que afecta a la piel de nuestros canes y que provoca una serie de cambios en ella. Su origen de momento sigue siendo incierto, pero se sabe que hay una alta predisposición genética y que, en ocasiones, para que se manifieste, requiere de la presencia de determinados alérgenos en el ambiente como pueden ser los ácaros, el polen, ciertos químicos de limpieza, etc.

Debido a dicha predisposición genética, ciertas razas como: Pastor Alemán, Labrador Retriever y el Bulldog Francés, presentan una mayor probabilidad en padecerla, comparado con otras, y por ello debemos estar un poco más pendientes.

Cómo detectarla

Ya desde cachorros, se pueden observar síntomas o rasgos característicos de dermatitis atópica canina, pero no es hasta más adelante cuando los síntomas se vuelven más evidentes. Las zonas que más pueden verse afectadas por la dermatitis atópica son las patas, la cara y las orejas. La caída del pelaje, la irritación y las heridas dérmicas pueden ser unos de los muchos síntomas que puede presentar nuestro perro y que nos pueden ayudar a detectarla.

Es muy importante que, si notamos alguno de estos síntomas, visitemos a nuestro profesional veterinario para que pueda valorar y darnos un diagnóstico profesional y posibles soluciones para mejorar el bienestar de nuestro perro.

Cómo mitigarla

Hoy día podemos decir que no hay una solución que logre eliminar completamente esta afección en nuestros perros, pero sí que podemos ayudar a mitigar sus síntomas. Desde una perspectiva más sana sabemos que ofrecer una dieta de calidad y adaptada a las necesidades de la piel de los perros puede ayudar a minimizar los síntomas de esta dermatitis atópica, ya que contribuimos a favorecer una barrera dérmica en estado óptimo además de aportar un plus a la salud general de nuestro perro.

Podemos confiar en nutrientes como los ácidos grasos esenciales poliinsaturados (EPA, DHA, GLA y LA), las vitaminas del grupo B (B1, B2, B5, B6, B12), el ácido Fólico, la Biotina, el Zinc o incluso el colágeno hidrolizado, ya que ayudan a mantener una piel sana y un pelo más fuerte y brillante.

Además, recomendamos vigilar de cerca toda la rutina de baño que brindamos a nuestro peludo, así como tener en mente la importancia de tener un champú específico para este tipo de pieles y tratar de realizar un cepillado diario para ayudar a eliminar alérgenos como los ácaros y el polen.

Como siempre, no podemos olvidar la importancia de confiar en el profesional veterinario, figura clave para darnos la solución más adecuada.

No olvidéis que esta afección no entiende de estaciones, por lo que siempre debemos estar atentos a los cambios que observemos.

¡Sigue todos los cuidados específicos y verás que de esta manera podrás ayudar a mejorar el bienestar de tu fiel compañero!

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